domingo, 29 de septiembre de 2013

Odio

¿Sabes qué odio?

Odio mirar la luna
Y pensar que ella está más cerca de mi.
Odio contar las estrellas
Infinitas como los segundos sin ti.
Odio mirar la lluvia
Agua que no sacia mi sed de amor.
Odio las densas nubes
Que me impiden sentir tu calor.
Odio recordar esta distancia
Que separa mi cuerpo de tu ser.
Odio esperar tanto
Para tu bello rostro poderlo ver.
Odio sentir el amanecer
Y saber que todavía no estaré contigo.
Odio observar el atardecer
Y recordarte sin tenerte aquí conmigo.

Pero, ¿sabes qué amo?

Amo el momento que te cruzaste en mi camino
Y cambiaste a mi vida su sentido y su destino.


Luis Eduardo García

sábado, 14 de septiembre de 2013

"Camino"


Siguiendo tus pasos
Te persigo sin cansarme
No hay poder humano
Que logre detenerme.

Los rumbos de la vida
Son todos laberintos
Para llegar hasta ti
No hay uno distinto.

Camino por la noche
Desciendo hasta el lugar
Donde por primera vez
Nos pudimos encontrar.

Te miro fijamente
Comento lo sucedido
Como pudo haber pasado
Mi corazón está herido.

Te di todo mi cariño
Conté con tu amor
Ya todo esta perdido
Ahora no siento calor.

Pareces no tener conciencia
Acerca de mis pensamientos
No tienes la paciencia
Para escuchar lo que yo siento.

Solo tomas lo dicho
Como algo pasajero
Nunca me tomas en serio
Para ti solo soy un viajero.

Pero ya eso no importa
Mi corazón lo entiende
Con el paso del tiempo
El desamor se entiende.

Hasta un día como éste
Eras parte de mi destino
Te deseo mucha suerte
Continua tu camino.

Luis Eduardo

Permíteme


De jardines florecidos
Se adorna mi camino
Por solo haber nacido
Has cambiado mi destino.

Tu amor me hace grande
Me llena de satisfacción
Solo me queda entregarte
Mi amor y mi corazón.

Eres dueña del paisaje
Controlas el firmamento
Yace tu bella imagen
En todo mi pensamiento.

Tu hermosa cabellera
No tiene comparación
Y una palabra cualquiera
Penetró mi corazón.

Olvido los problemas
Que algún día contuve
Volviendo a un camino
En el que volar yo pude.

Mi alma se llena de vida
De flores se llena el cielo
En tu amor está la salida
De este oscuro desvelo.

Permíteme darte aliento
Una total satisfacción
Permíteme ser el dueño
De ese inmenso corazón.


Luis Eduardo

¿ Dónde los podremos enterrar...?


Con sinceridad procuramos ser mejores personas, ser destacados y buen ejemplo para la sociedad, pero como seres humanos estamos destinados a fallar.

Es difícil procurar vivir en un mar de tranquilidad y serenidad total, es imposible no cometer un error, por muy pequeño que sea. Para el hombre, la vida se basa en diversos errores que pretendemos arreglar, o simplemente ocultar. Imaginen las clásicas historias de piratas tras la búsqueda de un tesoro perdido. Ellos contaban con un mapa, elementos que indicaban la dirección correcta, en fin, herramientas con las que pudieron en muchos casos alcanzar sus objetivos. Ahora, si un error que se oculta con tanto recelo, y que no tiene ningún valor material más que un sentimiento de culpa, dolor y desesperación, ¿por qué es tan llamativo ante los ojos de aquellos inhumanos que quieren acabar con nuestra existencia? ¿No es suficiente el dolor que uno pudo causar ni el que se pudo sentir para querer evadir la culpa y ser blanco de las críticas del mundo que nos rodea?

A veces no entiendo el significado de la vida. El mundo cada vez se hace más pequeño: se llena de tanta basura y personas miserables sin ningún sentido de compasión por el sentimiento ajeno.

La lucha cada vez es más detestable, más destructiva, más crítica.

Si no podemos ocultar nuestros errores en este mundo, entonces, ¿dónde más los podremos enterrar? ¿O es que solo podrán diluirse en la infinidad del Universo, el día que nuestra alma abandone este lugar?

El veneno de tu amor


Inició una noche cualquiera, una noche festiva pero como cualquiera. Mi cuerpo se estremecía con el movimiento del viento que se pausaba en la vía por el circular de los autos y los transeúntes desprevenidos. Caminé hacia un lugar poco iluminado, donde solo alcanzaba a detallar el abrir y cerrar de bocas exclamando euforia alrededor del lugar en que te esperaría. Llegaste. Tan inimaginable, tan radiante en medio de las luces opacas, tan deslumbrante ante mis ojos y tan hermosa como no esperaba. Mis ojos no se despegaron de ti toda la noche, cada palabra fue perfecta para hacer que todo empezara. Luego un beso, un dulce y tierno beso selló el inicio de un amor de locura, que sobrepasaría la misma desdicha y traería alegría a nuestras vidas. En mi camino de vuelta solo pude sonreír, solo pude imaginar lo que había esperado por tenerla junto a mí, por conocer alguien así...

El tiempo fue testigo de nuestras locuras, de la pasión, deldeseo que sentimos, de los bellos momentos que vivimos y de lo mucho que juntoscompartimos. También fue él quien me vio caer, ciego de corazón, jugando con lomás preciado de toda relación: el amor. Solo ahora puedo ver los errores conmás claridad, ahora que tú no estás a mi lado. Todo se ha hecho más simple deentender. He aprendido de una manera inimaginable. La soledad es ahora testigode mis días sin ti, y ha sido mi compañía cada día que el mundo se confabula parainundar mi corazón con tu dulce recuerdo. He lidiado con mis propios miedos, hevencido muchos obstáculos que me impiden ser feliz, pero en mis pensamientosyace cada instante hermoso de nuestra vida, y en el libro de mi vida has quedadograbada. Cada despertar se hizo más difícil desde que te fuiste. Sueño con unode muchos momentos felices y vuelvo a la realidad donde tu nombre solo estáanotado en la libreta de cosas que debo olvidar, y entiendo que debo ser feliza mi modo, en mi mundo, con mis condiciones, remediando todo el daño que pudecausar y olvidando el daño que me has hecho soportar.

Y ahora, cada vez que me des la oportunidad de pensar en ti,veré lo feliz que eres, lo hermosa que te has vuelto, y observaré cada detalleque te hizo olvidar todo lo que sucedió.


"Envenena tus sentimientos cada vez que afecten tu corazón. Así tu cuerpo se va haciendo inmune al dolor."


Luis Eduardo


Miedo


Temo a la vida y su injusta realidad, porque a veces no entiendo ni siquiera qué es verdad.

Temo a que este mundo deje de girar, y no hayan más mañanas para ver el Sol brillar.

Temo a los sueños que no han de despertar, y a los sueños tristes que jamás podré olvidar.

Temo ser un hombre que no debió llegar, y perder las esperanzas de volverte a buscar.

Temo a que los vientos dejen de volar, y que tus sentimientos no pueda alcanzar.

Temo a mi corazón cuando pueda estallar, y vuelen mis alegrías y mis ganas de amar.

Temo a la distancia que nos pueda separar, temo a que tú me llegues a olvidar.


"Aunque siento que soy fuerte y no le temo a nada, me doy cuenta que tengo un mayor y peor temor: la soledad"



Luis Eduardo


lunes, 19 de abril de 2010

"Empiezo"

Empiezo a caminar lentamente, mil suspiros me acompañan mientras en sus ojos la luz se refleja iluminando el lugar, indicándome el camino que he de seguir para estar en sus brazos. Todo se nubla, solo la veo a ella, tan lejos y a la vez tan cerca, con sus mejillas rosadas y sus manos enlazadas, una expresión de alegría y timidez, la intriga por saber como será ese momento. Mi corazón quiere salir, mis brazos se duermen, cada paso que doy se vuelve más lento mientras que la distancia se acorta entre los dos. Cada recuerdo, cada palabra, cada mirada, todas esas cosas ahora están en mi mente, parece que todo ese tiempo que transcurrió en un pasado regresa a mí en cuestión de segundos, y mis pasos aun firmes me dirigen hacia ella. He llegado, la miro fijamente a los ojos, poco a poco la mirada se desliza hasta sus labios, sin pensarlo dos veces tomo sus manos y la abrazo fuertemente acompañado por una lágrima de felicidad brotando de mi rostro, acabando el tan anhelado momento con un profundo beso que nos eleva por los cielos y nos hace tocar las estrellas...

5:00 am... De nuevo ese sueño. Aun es temprano. En contadas horas el Sol entrará por mi ventana a iluminar mi alcoba llena de recuerdos, emociones y deseos, aquellos que cada día me hacen detestar más la vida que tengo y odiarme a mi mismo sin razón alguna. Me baño, como algo, me visto, alisto mi morral y guardo en el bolsillo una reluciente cadena. Luego de volver de un sueño retomo mi faceta de estudiante y olvido cada palabra que algún día solía escuchar, pensando en lo distante que puede estar una persona ideal con la cual quisiera pasar más que mis días. Una jornada de estudio inicia y los sentimientos de niño se convierten ahora en las penas ahogadas para que no interfieran en mis labores. Las clases, algunas aburridas, otras muy llamativas, todo lo que debo aprender penetra lentamente mis neuronas. A veces camino y me siento tan solo que podría llorar, pero, soy un joven fuerte que no se deja llevar por sentimientos pasajeros, vivo muy enfocado en el futuro y en lo productivo que habrá de ser en cuanto continúe con mi responsabilidad. Acaban las clases por ahora, doy vueltas por toda la institución hasta encontrar un grupo de buenos amigos a los cuales hago reír siempre que hablo. Por eso siempre ando con ellos, hacen chistes o me critican en son de juego, igual que yo: cada frase es un relajo. Me voy, tomo el transporte, enciendo el reproductor de música con alto volumen y escucho canciones fuertes como metal o hardcore. Mantengo siempre esa mirada intimidante, mostrando aquella parte negativa que invade mi corazón en momentos de lucha o desesperación, sabiendo que en algún lugar se oculta ese ser puro lleno de bellos sentimientos.

Más tarde salgo por las calles del barrio, luciendo una vestimenta oscura y la cadena que cuelga de mi cuello, sin un rumbo fijo empiezo a caminar hasta poder encontrar alguien con quien charlar. Miro solo hacia el frente, dándome cuenta de aquellos que me observan mientras frente a ellos mis pasos parecen pisadas de cualquier animal detestable, con los audífonos zumbando por el volumen por la música electrónica que suelo bailar cuando mis amigos lo piden; por cierto, no soy buen bailarín, solo que aprendí algunos pasos y ahora estoy a la moda y supero a algunos de los del grupo. Al verlos todos reunidos no dudo en llegar rápidamente, saludo a la gente y en un abrir y cerrar de ojos todos arman una ronda para empezar el moderno baile. Saco parte de mi repertorio, lo poco que se, y al son de la música nos dejamos llevar y nos enloquecemos sin importar el “qué dirán” de las personas. Sucede algo, mis pies y mis brazos se paralizan de repente, mis ojos miran en una sola dirección, mi corazón sale de control y con un suspiro digo: “que mujer tan hermosa”. Aquel deslumbrante ángel que se lleva mi corazón con solo una mirada y hace que pierda la noción del tiempo. Sigo con mi baile, sonrío al saber que me observa sin verla fijamente. No se si es la música la que envuelve de tal manera que me alejo del mundo, o puede ser que... No creo que sea posible... Es hermosa, sí. Pero, ¿por qué no dejo de verla? ... El alma quiere salir de sentirla cerca; yo no dejo de detallarla. Cada vez me convenzo más de estar en medio de aquella sensación que muchas veces me hizo daño, que me hizo subir y de un tropiezo caer a lo más profundo del abismo: el causante de tantas hojas escritas con sentimientos puros que ahora no tienen destinatario, con mi vida y mis pensamientos hablando solo de esa persona que de mi mente desapareció, por la cual perdí tantos días de espera y noches en vela al no saber de ella... Aquel sentimiento que para muchos es difícil expresar, que nos hace vibrar, de saber que Dios nos ha puesto a ese ser tan maravilloso en el camino y que nos hace probarnos como personas y demostrar lo que en realidad somos y no lo que dejamos ver: ese sentimiento llamado “Amor”.

Sin título, con dedicatoria...

Cuan amargo es el deseo De tus besos en la distancia Cuan dulce es el sabor Del amor y la perseverancia.  Mil palabras en mi mente No descr...